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lunes, 22 de abril de 2013

Embraer ratificó que investiga una operación con Aerolíneas



El fabricante brasileño de aviones Embraer reflotó sospechas que involucran a Aerolíneas Argentinas por el presunto pago de sobreprecios en la compra de aviones para su flota. En comunicado enviado a fines del mes pasado a la Comisión Nacional de Valores de los Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés), recordó que está llevando adelante una investigación sobre empresas de cinco países a las que les vendió aeronaves mediante transacciones que están sospechadas de irregularidades.

Uno de esos países, según admitieron fuentes judiciales, es la Argentina. Y el tema en cuestión, la compra de 20 aviones Embraer E-190, que, mediante un contrato firmado en 2009, la empresa estatizada adquirió para su controlada Austral por 698 millones de dólares, es decir, US$ 34,9 millones cada uno.

Esa cifra es considerada excesiva por los analistas del sector, que la comparan con la que, en ese mismo momento, se pagaba en el mercado.

La operación, financiada en un 80 por ciento con un préstamo del Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (Bndes), se concretó en un contrato que firmaron el ministro de Planificación, Julio De Vido; el entonces secretario de Transporte, Ricardo Jaime, y el entonces presidente de Aerolíneas Argentinas y hoy ministro de Justicia, Julio Alak.

La sospecha, que abrió en el país una causa que lleva adelante el juez Sergio Torres, es que el gobierno argentino habría pagado entre 5 y 6 millones de dólares de más por cada aeronave, lo que llevaría la cuestión a la categoría de escándalo: se está hablando de entre 100 y 120 millones de sobreprecios. Tanto Aerolíneas Argentinas como el Gobierno rechazaron desde el principio las acusaciones: afirmaron que, aunque que el precio real por cada avión era de 30,6 millones de dólares, se debieron agregar 4,3 millones por servicios adicionales, repuestos e instrucción de pilotos. Y más aún: Austral acaba de adquirir, hace dos semanas, otros dos Embraer E-190 en condiciones análogas.

La situación provocó entonces revuelo en la industria aeronáutica y una advertencia de la SEC, que el fabricante brasileño contestó iniciando una investigación interna.

El mes pasado, la compañía envió al ente regulador norteamericano un formulario 6-K, titulado "Investigaciones, actualización", en el que consigna: "Hemos recibido una citación de la SEC, en septiembre de 2010, que inquirió sobre ciertas operaciones relativas a las ventas de aviones en el extranjero. En respuesta a esta citación y consultas asociadas a la posibilidad de incumplimiento de la ley de Estados Unidos sobre prácticas corruptas en el extranjero, contratamos a un abogado externo para llevar a cabo una investigación interna sobre las transacciones realizadas en tres países específicos".

Embraer agrega que está dispuesta a expandir el campo de acción. "La compañía ha ampliado voluntariamente el ámbito de la investigación interna para incluir dos nuevos países y ha informado sobre el particular. La investigación sigue en curso y, a través de nuestro asesor externo, seguimos cooperando plenamente con la SEC y el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que son las autoridades encargadas de examinar el asunto. La compañía, con el apoyo de nuestro asesor externo, ha llegado a la conclusión de que todavía no es posible estimar la duración, el alcance y los resultados de la investigación interna o la revisión del gobierno. En el caso de que las autoridades tomen medidas contra nosotros o las partes lleguen a un acuerdo para resolver el asunto, podríamos estar obligados a pagar fuertes multas y/o incurrir en otras sanciones. La compañía, sobre base de la opinión de nuestros abogados externos, considera que no hay base para la estimación de las reservas o cuantificar cualquier posible contingencia."

La causa judicial sigue de todos modos estancada. La constatación de lo que se pagaba en el mercado por ese tipo de aviones no es sólo el motivo de las sospechas: por cuestiones de escala, cualquier compra de semejante cantidad de aeronaves suele hacerse, además, con un descuento sobre cada unidad.

Vale, de todos modos, recordar algunos precios de aquel momento. En noviembre de 2008, por un E-190 idéntico, Aeroméxico desembolsó 29 millones de dólares, y en julio de 2009, TACA Airlines pagó 30,5 millones. Según la revista especializada Aircraft Commerce, el E-195, el avión más moderno que tenía entonces Embraer, le costó en 2009 a Air Europa 31 millones, un precio de mercado igual al que publicó la revista Airline Fleet Management. Y el sitio Ascend Aviation Insight ubicó las tendencias de julio de 2009 en precios bastante más bajos: los E-190 costaban, para esa publicación, 27,85 millones.

Fuente: lanacion.com.ar

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